¿Un like o una medalla?
«Está más preocupado por sus redes que por la competencia». La frase se escucha entre entrenadores que intentan preparar a sus atletas mientras algunos parecen más pendientes de narrar cada jornada y seguir su repercusión que de concentrarse en la siguiente prueba. En el alto rendimiento, decidir dónde poner la atención es, ante todo, responsabilidad del deportista.
El día empieza temprano. Hay que desayunar, preparar el equipo y llegar a la sede. Para algunos deportistas, cada paso también es una historia: la habitación, el traslado, la entrada en calor y la espera. Después llega el combate o la presentación de Poomsae. Y, apenas termina, aparece una nueva tarea: contar cómo fue, revisar las respuestas y pensar qué publicar a continuación.
Más preocupados por sus redes que por la competencia
Compartir una experiencia no tiene nada de malo. Un atleta puede sentirse orgulloso de representar a su país y querer acercar su deporte a quienes lo siguen. Las redes también pueden darle visibilidad y oportunidades económicas. El problema comienza cuando contar la competencia ocupa los momentos que necesita para competir, recuperarse y volver a concentrarse.
«Está más preocupado por sus redes que por la competencia»
¿Cuántos entrenadores han pensado algo parecido sin saber cómo plantearlo? La pregunta incomoda porque el teléfono es del deportista, la cuenta también, y cualquier intento de poner límites puede interpretarse como una restricción a su libertad de expresión.
Pero aquí hablamos, en su mayoría, de atletas adultos. Su derecho a expresarse está fuera de discusión. También lo está su responsabilidad de decidir qué lugar tendrán las redes durante un evento fundamental de su carrera.
Preparar el cuerpo y cuidar la atención
En 2009 escribí en MASTKD sobre las distintas dimensiones de la preparación deportiva: física, técnica, táctica, psicológica, biológica y teórica. La atención y la toma de decisiones ya formaban parte de aquel análisis. Hoy debemos preguntarnos cómo se protege esa preparación cuando el deportista lleva consigo una audiencia que reclama contenido y respuestas en tiempo real.
En Kyorugi, el intervalo entre combates puede servir para alimentarse, recuperar energía, analizar al próximo rival y ajustar un plan táctico. En Poomsae, la espera entre rondas también exige cuidar el cuerpo, repasar detalles y llegar mentalmente disponible a la siguiente presentación. Son espacios de la competencia, aunque el atleta no esté en el tapiz.
La preocupación existe fuera del taekwondo. Durante París 2024, Stephen Francis, entrenador de atletismo de Jamaica, planteó que consideraba pedir a sus atletas que dejaran las redes antes de competir: a su juicio, pasaban demasiado tiempo con sus teléfonos. Es el testimonio de un entrenador sobre un problema que observa, el cual a su criterio, puede afectar negativamente un resultado deportivo.
La decisión empieza por el deportista
El entrenador puede conversar sobre el uso del teléfono antes de viajar y acordar con el atleta cómo organizar los momentos de concentración durante la competencia. La necesidad es concreta. Como explicó un entrenador: «Necesito que me escuche, que esté enfocado en lo que va a pasar inmediatamente después que termine de hablar con él, pero en infinidad de veces me piden tiempo porque están publicando algo».
Esa conversación puede ayudar, pero la decisión cotidiana le corresponde al deportista. Representar a un país implica preparar cada presentación con seriedad, también en los intervalos que el público no ve. Encontrar tiempo para compartir la experiencia es válido; reconocer cuándo conviene guardar el teléfono también forma parte de la preparación.
En una columna anterior cuestioné que las publicaciones de una delegación puedan confundirse con progreso deportivo. Esta vez la pregunta llega antes del resultado: ¿estamos formando atletas capaces de distinguir entre la repercusión de estar allí y el propósito por el que fueron?
Cada deportista es libre de contar su camino. Cuando llega la hora de competir, también debe hacerse cargo de dónde pone su atención.
Un like puede esperar. Tu próxima salida al área de competencia, no.
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