Mixed Poomsae Competition: un acierto deportivo que busca consolidarse
OPINIÓN — La combinación de reconocido y freestyle ofrece una propuesta exigente y atractiva para los multijuegos. Su consolidación requiere preparación específica de alto rendimiento, continuidad competitiva y una presentación que acerque al público a lo que se evalúa, con la aspiración olímpica como horizonte.
Un atleta completa su Poomsae reconocido. Los jueces han evaluado sus posiciones, trayectorias y ejecución técnica. Después de una pausa, vuelve al área para presentar una rutina de freestyle, con música, saltos, giros y acciones acrobáticas. Las dos actuaciones construyen un mismo resultado.
Ese es el principio del Mixed Poomsae Competition, un formato contemplado oficialmente en las reglas de World Taekwondo y recogido en sus handbooks. Aquí, Mixed se refiere a la combinación de reconocido y freestyle, no necesariamente a la participación conjunta de hombres y mujeres.
Su estructura incluye individuales masculinos y femeninos, parejas mixtas, equipos masculinos y femeninos de tres integrantes y equipos mixtos de cinco. En estos últimos, el freestyle incorpora además rompimiento de tablas.
En nuestra opinión, es una de las propuestas más convincentes para ampliar la audiencia del Poomsae sin renunciar a sus fundamentos técnicos. Aprovechar esa oportunidad exige desarrollar tanto la competencia como las condiciones que la sostienen.
Una oportunidad en los multijuegos
La combinación tiene antecedentes importantes: en las finales individuales de la Universiada Mundial de Nápoles 2019, los atletas ya realizaban reconocido y freestyle para definir las medallas.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 también utilizaron el formato en individuales, impulsado por la propuesta del Comité de Poomsae de PATU. Más recientemente, los Juegos Asiáticos Aichi-Nagoya 2026 recurrieron a la combinación, con el promedio de ambas ejecuciones como resultado final.

Estos escenarios permiten llegar a espectadores que descubren disciplinas que habitualmente no siguen. Para el Poomsae, representan una oportunidad de mostrar expresiones complementarias: el dominio de una secuencia técnica establecida y la capacidad de resolver una composición propia.
No se trata de pasar de la técnica al espectáculo, sino de expresar la técnica bajo dos exigencias diferentes. Ambas requieren precisión, potencia y coordinación. El reconocido no queda reducido a una introducción ceremonial, mientras que el freestyle debe aportar dificultad y creatividad sin perder coherencia técnica.
Alto rendimiento con preparación propia
El mayor valor deportivo de Mixed Poomsae no está solamente en integrar dos puntuaciones, sino en lo que exige preparar para obtenerlas.
Después de demostrar la exactitud técnica del reconocido, el atleta debe cambiar el enfoque para ejecutar una rutina explosiva de freestyle. Esa transición requiere control físico y mental: cerrar una actuación, procesar su puntuación y afrontar otra exigencia sin perder confianza ni calidad.
Por eso, su preparación debería abordarse como una especialidad combinada, no como dos entrenamientos aislados que se unen el día de los Juegos. Atletas y entrenadores necesitan integrar el trabajo técnico, físico y psicológico, gestionar las cargas y reproducir la secuencia real de competencia.
No basta con observar por separado el mejor reconocido y el mejor freestyle de una sesión. Hay que comprobar si el deportista puede sostener ambos dentro del orden, la pausa y la presión que encontrará en el evento.

El desafío también ha sido señalado desde otros equipos nacionales. El entrenador de Malasia, Yap Yih Tiing, destacó ante Bernama la exigencia de responder en ambas modalidades desde el comienzo de Aichi-Nagoya 2026. Desde Indonesia, Laras Fitriana Novianty Sumarna explicó a ANTARA la necesidad de seleccionar deportistas capaces de competir en las dos expresiones.
Un estudio publicado en Taekwondo Journal of Kukkiwon en 2025, basado en entrevistas a cuatro entrenadores y ocho atletas, identificó dificultades relacionadas con la especialización técnica, el entrenamiento y la fatiga en competencias combinadas. Sus propuestas incluyeron fortalecer la preparación, la recuperación y el apoyo psicológico.
Hacer honor al alto rendimiento significa prepararse para la exigencia real de la prueba. Impulsar el formato también supone proporcionar las condiciones para entrenarlo y competir con consistencia.
El atractivo visual debe ir acompañado de claridad
Mixed Poomsae ofrece un relato potencialmente accesible: un mismo deportista responde a dos exigencias y obtiene un resultado combinado. Pero comprender cómo se integran las puntuaciones no equivale a entender cómo se evalúa cada ejecución.
Su desarrollo debería acercar al espectador la relación entre lo que observa, los criterios aplicados y la puntuación resultante. No se trata de simplificar la exigencia deportiva, sino de hacer más comprensible aquello que se valora.
Los gráficos, los comentarios y una presentación clara de los resultados pueden contribuir. Incluso bajo un sistema de corte o cut-off, con actuaciones uno por uno, sería posible explicar qué necesita el participante para alcanzar determinada posición. La pausa también permite presentar al atleta y situar al público frente a lo que está en juego.
Estas herramientas, sin embargo, deben acompañar una evaluación rigurosa y consistente, no sustituir la claridad de sus criterios. La formación y especialización arbitral merecen un análisis propio, que abordaremos en otro artículo de esta serie.
El objetivo es que el interés del espectador vaya más allá de una acción espectacular aislada y alcance tanto la precisión del reconocido como la complejidad del freestyle.

Un calendario que sostenga su desarrollo
La consolidación no debería depender principalmente de apariciones en los grandes eventos del ciclo. Los atletas necesitan competir antes, medirse con otros especialistas y comprobar cómo funciona su preparación antes del evento fundamental.
Por eso, merece evaluarse una incorporación progresiva del Mixed Poomsae a determinados abiertos de categoría G, con condiciones anunciadas con anticipación y oportunidades distribuidas entre regiones.
También podría estudiarse un ranking individual específico. En una conversación con el presidente del Comité de Poomsae de WT abordamos esa posibilidad como una línea de desarrollo, no como una decisión anunciada.
Una clasificación propia permitiría reconocer resultados obtenidos directamente en la combinación. Pero un ranking necesita competencias que lo sostengan: eventos que sirvan para evaluar el rendimiento y, eventualmente, sumar puntos.
En parejas y equipos, habría que analizar a quién corresponderían los puntos y qué ocurriría al cambiar los integrantes. Tal vez no sea necesario aplicarles la misma fórmula que a los individuales. El desarrollo de los equipos de cinco también debería considerar la dificultad de reunir y sostener esas formaciones.
Con ranking o sin él, la continuidad permitiría ajustar la preparación, ampliar la experiencia arbitral y construir referentes deportivos que el público pueda reconocer.

Lima 2027 y el horizonte olímpico
Los Juegos Panamericanos de Lima 2027 representan una próxima oportunidad. La expectativa es que Mixed Poomsae tenga allí un nuevo espacio de consolidación, aunque su utilización deberá confirmarse en la documentación técnica correspondiente.
De concretarse, sería deseable que significara algo más que otra aplicación del formato: un paso hacia una estructura competitiva estable, con condiciones conocidas y oportunidades previas para llegar preparados.
La aspiración olímpica puede parecer lejana, pero resulta válida como horizonte si orienta decisiones concretas: mejorar la competencia, sostener su calendario y ampliar su capacidad de conectar con el público.
El atractivo por sí solo no garantiza una incorporación a los Juegos Olímpicos. Su aporte inmediato está en fortalecer la presencia del Poomsae en los multijuegos donde ya participa, con una propuesta exigente, comprensible y reconocible.
Mixed Poomsae Competition puede ser mucho más que la combinación de dos puntuaciones. Convertir ese potencial en una experiencia deportiva sostenida es el siguiente paso para consolidarlo.
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