Corea del Sur queda por debajo de su propia expectativa en el Kyorugi asiático
La selección había anunciado una meta de dos o tres oros en combate para Aichi-Nagoya 2026. Terminó con uno y cuatro bronces. El título de Song Da-bin y el pleno en Poomsae acompañaron un balance que deja motivos concretos para revisar el rendimiento coreano.
Corea del Sur cerró el Taekwondo de Aichi-Nagoya 2026 con tres medallas de oro y cuatro de bronce. Sin embargo, al separar las modalidades aparece el dato central de su desempeño: en Kyorugi obtuvo un solo título, por debajo del objetivo que su propio cuerpo técnico había anunciado antes de los Juegos. Los otros dos oros llegaron en Poomsae.
Tras la cobertura de las tres jornadas realizada por MASTKD, el balance coreano merece una lectura particular. La selección llegó con aspiraciones explícitas y con una campeona olímpica entre sus principales cartas, pero terminó dependiendo de Song Da-bin para conseguir su única victoria en una final de combate.
El 12 de septiembre, el entrenador nacional Shin Jae-hyun había explicado a la agencia Yonhap que preparaban al equipo para conquistar entre dos y tres oros de Kyorugi. Sus mayores expectativas estaban depositadas en Kim Yu-jin y Mun Jin-ho. Kim llegaba como campeona olímpica de París 2024; Mun, con victorias durante la temporada en el Campeonato Asiático, el Korea Open de Chuncheon y el Grand Prix de Muju.
Esa declaración ofrece una referencia concreta para evaluar el resultado. Incluso tomando el mínimo de la meta anunciada, Corea consiguió la mitad de los títulos esperados.

La eliminación de Kim Yu-jin fue uno de los golpes más importantes. La campeona olímpica de −57 kg perdió por 0–2 ante la china Zhang Chuling en cuartos de final y quedó fuera del podio. Una de las principales apuestas del equipo terminó su participación sin medalla.
Song Da-bin aportó la respuesta más contundente en +67 kg. Venció por 2–1 a Mu Wenzhe, de China, y recuperó para Corea un título que no ganaba en esa categoría desde Lee Da-bin en 2018. Su actuación tuvo mérito propio: llegó a la final sin perder un round y resolvió el combate decisivo con un 8–5 en el tercero.
La victoria permitió cerrar el Kyorugi con un oro, acompañado por cuatro bronces. Es un resultado que reconoce cinco presencias en el podio, pero refleja dificultades para transformar esos avances en títulos.
La comparación con Hangzhou refuerza esa lectura, aunque exige contemplar el cambio de programa. En los Juegos disputados en 2023, Corea obtuvo tres oros individuales de combate: Jang Jun en −58 kg, Park Hye-jin en −53 kg y Park Woo-hyeok en −80 kg. Aquella edición tuvo diez categorías individuales de Kyorugi; Aichi-Nagoya presentó ocho. Además, −53 kg femenino, que había aportado uno de esos títulos, quedó fuera del programa de 2026.

Por lo tanto, la caída de tres oros a uno debe interpretarse con ese contexto. Aun así, la reducción de categorías ya era conocida cuando el cuerpo técnico estableció su objetivo para estos Juegos. El incumplimiento de esa expectativa sigue siendo el indicador más directo del balance insuficiente.
La prensa coreana también reflejó la preocupación. Sports Chosun presentó el oro de Song como una defensa trabajosa del prestigio del país y subrayó que fue el primero y último de la selección en Kyorugi durante esta edición.
En Poomsae, Corea cumplió con la aspiración de conquistar las dos pruebas. Ese pleno explica buena parte de los tres oros del balance general y confirma que las modalidades tuvieron rendimientos distintos.
Desde una lectura de alto rendimiento, Aichi-Nagoya representa un fracaso en el cumplimiento del objetivo anunciado para Kyorugi. Determinar sus causas requiere una evaluación técnica de los combates, la preparación y las decisiones competitivas. Los resultados, por sí solos, todavía no permiten asignar responsabilidades específicas.
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